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Omega 3 y Omega 6 en la nutrición animal

La mayoría de los complementos nutricionales dirigidos a la alimentación animal que aportan Omega 3 y Omega 6 actualmente existentes en el mercado están basados, por lo general, en aceite o harinas de pescado (principalmente salmón y aceite de hígado de bacalao). Frente a estas materias primas, el aceite Inca Inchi ofrece numerosas ventajas.

Animales de compañía

El consumo equilibrado de ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 en la dieta diaria de perros y gatos ofrece numerosos beneficios para su salud.

Nutrición animal

El aporte suplementario que proporcionan estos ácidos grasos esenciales contribuye de manera significativa a incrementar las defensas del sistema inmunológico, a la vez que favorece el desarrollo y previene enfermedades de tipo alérgico o reumático, además de otras dolencias. Los beneficios del Omega 3 y Omega 6 son incluso perceptibles a simple vista, ya que se traducen en un pelaje más brillante y en una piel más sana.

Los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 son indispensables para una buena salud en gatos y perros, y al igual que sucede en el caso de los seres humanos, aquellos no pueden sintetizarlos por sí mismos, por lo que se hace necesario recurrir a complementos específicos que contengan el aporte necesario de dichos ácidos grasos.

Por este motivo, hoy en día existe en el mercado una amplia variedad de complementos nutricionales enriquecidos con una justa proporción de Omega 3 y Omega 6, la mayoría de ellos procedentes de harinas de pescado, dirigidos a la alimentación de perros y gatos.

Caballos de competición

Nutrición animal

Para los caballos de competición las grasas constituyen una fuente importante de energía, llegando a aportar hasta 2,5 veces más que una ración igual de hidratos de carbono. En el caso de los aceites vegetales, la energía aportada por las grasas es altamente aprovechada por los equinos, llegando a emplear hasta el 90 por ciento, frente a un aprovechamiento máximo del 60 por ciento de energía en el caso de los cereales.

A pesar de que el sistema digestivo del caballo está capacitado para soportar una alta dosis de grasa alimenticia, lo cierto es que en la dieta que estos animales encuentran en la naturaleza la grasa no está presente de manera habitual, por lo que se hace necesario acudir a complementos nutricionales que la aporten en su justa medida.

En períodos de competición y entrenamiento, los requerimientos energéticos de un caballo son el doble de los que se precisan en la fase de mantenimiento. Para lograr este aporte suplementario se tiende a acudir, erróneamente, a un aumento de la ingesta de hidratos de carbono, lo que suele derivar en problemas de tipo gastrointestinal y metabólico.

Con el objeto de obtener un mejor rendimiento es por lo que recurre a un aporte extra de grasas de origen vegetal en la dieta del caballo (principalmente derivadas del maíz, girasol, soja, etc.), las cuales, tras un período de adaptación del animal que suele oscilar en torno a los 20 días, representan una importante fuente de energía, a la vez que aportan numerosos beneficios para su salud, llegando incluso a actuar como tranquilizante en caballos nerviosos.

En este sentido, un aporte de ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 en la dieta del caballo, unido a una reducción de la cantidad de grano, proporciona la misma cantidad de energía y es más beneficioso para su salud, a la vez que se digieren más fácilmente.

Animales de granja

Nutrición animal

A diferencia de lo que ocurre en los casos de las mascotas y de los caballos de competición, donde los únicos beneficiarios de una alimentación enriquecida con Omega 3 y Omega 6 son los propios animales, en el caso de los animales de granja estos beneficios afectan también directamente a los seres humanos, consumidores habituales de muchos productos derivados de ellos, tales como la carne, la leche o los huevos, por citar sólo unos ejemplos.

Frente a los suplementos alimenticios basados en harina o aceite de pescado, que ofrecen el riesgo de obtener un producto final con un ligero sabor a pescado, la elaboración de nutrientes a base de aceites de origen vegetal garantiza el sabor natural de la carne del animal para el consumo humano.